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Síndrome del Nido Vacío
Síndrome del Nido Vacío
¿En las últimas semanas, te has sentido con sentimientos de pérdida, tristeza y soledad?
Sí, cómo que si te hiciera falta algo.
Hay una explicación si eres padre o madre que ha finalizado con la etapa de crianza de hijos que se van de casa ya sea para independizarse, estudiar fuera de la ciudad o se han movido por un trabajo fuera de casa.
A esta etapa se le conoce como síndrome del nido vacío.
Ciertamente no es algo que le ocurra a todas las personas o padres. Pero hay a quienes suele afectar más.
- Cuando una persona tiene dificultades para aceptar los cambios en general.
- Cuando la persona se dedicó exclusivamente a la crianza descuidando sus propios intereses o realización profesional.
- Cuando se ha desarrollado una fuerte dependencia emocional con el hijo o hija.
- Cuando se está atravesando cambios como la menopausia o la jubilación.
Es importante reconocer que nuestros comportamientos y pensamientos se van formando a lo largo de los años y es comprensible que cuando hay cambios es necesario adaptarse.
¿Recuerdas el drama cuando dejaste a tu hijo el primer día de escuela? También el día que se fue de campamento "solo” y luego los días que no podías dormir hasta que regresara de la salida del fin de semana.
Aunque fueron etapas diferentes, cada una de ellas fue superada.
El sentimiento de Nido Vacío, representa un nuevo desafío en otra etapa de nuestra vida. Y como todo desafío trae consigo una nueva oportunidad.
Aunque el inicio es doloroso, la mayoría de los expertos coinciden en que es una etapa que dura entre 3 y 6 meses. Pasado este tiempo, muchos padres experimentan:
- Redescubrimiento personal: Tiempo para hobbies, viajes o metas profesionales postergadas.
- Reconexión con la pareja: Una oportunidad para fortalecer el vínculo romántico sin las distracciones de la crianza.
- Mejora de la relación con los hijos: El vínculo evoluciona hacia una relación de adulto a adulto, a menudo más madura y satisfactoria.
¿Qué dicen las neurociencias?
Durante años, la interacción diaria con los hijos (abrazos, conversaciones, incluso el simple hecho de verlos) activa la liberación de oxitocina. Esta hormona no solo fortalece el vínculo, sino que actúa como un ansiolítico natural que reduce el estrés. ¡Qué rico es abrazar a nuestro hijo!
Al irse los hijos, esos estímulos constantes desaparecen. El cerebro experimenta una especie de "abstinencia" química, lo que aumenta los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y genera esa sensación de desasosiego y ansiedad.
Consejos para afrontarlo
- Acepta el tiempo: No te compares con otros padres; cada persona procesa el cambio a su ritmo.
- Mantén el contacto (sin agobiar): Aprovecha la tecnología para llamadas o mensajes, respetando su nueva independencia.
- Busca apoyo: Habla con amigos que estén pasando por lo mismo o busca grupos de apoyo.
- Céntrate en ti: Es el momento de retomar aquel curso, deporte o proyecto que dejaste de lado hace años.
En VIVIENDO CON SENTIDO compartimos contenido de alta calidad para personas que como tú, buscan incrementar su estado de consciencia y bienestar.













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