La responsabilidad afectiva. Hablando se entiende la gente

La responsabilidad afectiva. Hablando se entiende la gente

 
La responsabilidad afectiva es un concepto que se basa en el principio de que nuestras acciones y palabras tienen un impacto real en las emociones de los demás, y debemos hacernos cargo de ese impacto.

Quizá para generaciones anteriores suene a algo utópico o extraño. Ya que los modelos de crianza pocas veces experimentaron la responsabilidad efectiva.

No se trata de "ser perfecto" o de no herir nunca a nadie (el dolor a veces es inevitable), sino de no causar sufrimiento innecesario a través del descuido, la mentira o la falta de claridad.

Para entenderla mejor, imagina que la responsabilidad afectiva se sostiene sobre estos cuatro puntos:

  1. Comunicación Asertiva: Expresar lo que sientes, lo que quieres y lo que no quieres de forma clara y honesta. Evitar el "él o ella debería saber lo que me pasa" y sustituirlo por el "esto es lo que me pasa".
  2. Acuerdos y Límites: Establecer las "reglas del juego" en cualquier relación (sea una amistad, un noviazgo o un vínculo casual). ¿Qué está permitido? ¿Qué nos duele? Respetar los límites del otro es vital.
  3. Hacerse cargo del impacto: Si decides terminar una relación, eres libre de hacerlo, pero la responsabilidad afectiva dicta que debes hacerlo con respeto, explicando tus motivos en lugar de simplemente desaparecer.
  4. Cuidado mutuo: Entender que la otra persona es un ser humano con sentimientos, no un objeto para satisfacer tus necesidades temporales.

Es común confundir este término. 

Lo que no es Responsabilidad Afectiva 

  • Hacerte responsable de la felicidad del otro (eso es codependencia).
  • Aguantar maltratos o faltas de respeto por "no herir".
  • Quedarte en una relación donde ya no quieres estar.
  • Adivinar lo que la otra persona está pensando

Lo que sí es Responsabilidad Afectiva

  • Ser honesto sobre tus intenciones desde el inicio.
  • Validar las emociones del otro aunque no las compartas
  • Decir "no puedo darte lo que buscas en este momento".
  • Un vínculo de frente y con respeto.

La responsabilidad afectiva es la madurez de entender que vincularse conlleva una responsabilidad. Es el fin del "¡Así soy y qué!. El que me quiera que me aguante" para pasar al "Soy así, pero me importa cómo te afecta lo que hago".

Pero lo más importante: "Hablando se entiende la gente".

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