El autoconocimiento es el precursor del bienestar

El autoconocimiento es el precursor del bienestar

 
Cuando hablamos de inteligencia humana como la capacidad que tenemos para aprender, razonar, resolver problemas y fluir por la vida; la mayoría de las veces la reducimos a transitar por la pirámide de necesidades de Maslow. Aquella que inicia resolviendo necesidades fisiológicas,de seguridad, sociales, estima y autorrealización.

Sin embargo, la inteligencia humana es tan compleja y maravillosa que su entramado puede desmenuzarse en la capacidad para dominar el lenguaje para comunicarnos, para hacer relaciones lógico matemáticas, poder observar el mundo y los objetos desde diferentes perspectivas, usar la imaginación para simular escenarios mentales de realidades alternas, la capacidad de crear y apreciar la música y expresar movimientos con el cuerpo, poder racionalizar nuestras emociones e interactuar con nosotros mismos y con los demás. Y todo al mismo tiempo.

El autoconocimiento está relacionado con la inteligencia emocional, y es uno de los factores más importantes para el desarrollo personal y para lograr el bienestar emocional. El conocimiento de uno mismo nos permite mejorar nuestra relación con nosotros mismos y con nuestro entorno.

Quiénes se conocen bien saben gestionar mejor sus emociones, sin llegar a desestabilizarse, incluso en los momentos de mayor dificultad; por tanto, desarrollar nuestro autoconocimiento es el punto de partida para mejorar nuestro bienestar emocional y psicológico. 


A partir del autoconocimiento, nuestra inteligencia humana puede alcanzar su máximo potencial.

Como padres, es durante los primeros años de vida de nuestros hijos que podemos ayudarlos generando un diálogo consciente con ellos y demostrarles con nuestro ejemplo las actitudes que les permitan tener autopercepción, observarse a sí mismos, darse cuenta de las experiencias que van viviendo y cómo impactan en su vida y generan una memoria autobiográfica que se refleja en autoestima y autoaceptación. Suena complejo pero son en las pequeñas cosas como ellos van desarrollando este autoconocimiento que abonará sin lugar a dudas en todas las etapas por vivir.

Durante la adolescencia será un tiempo convulsionado que transcurrirá con rebeldía, ahí surgirán debates, actitudes inexplicables algunas veces, más relacionadas con lo hormonal, pero que, otra vez con diálogo consciente y nuestro ejemplo, surcaremos esta emocionante travesía de la vida, ahora como padres.

Cuando las aguas se calman y encuentran su nivel en nuestros primeros años de adultos jóvenes, se recogen los primeros frutos de un exitoso proceso de desarrollo personal.

Esto no es una receta mágica. Es más parecido a una Odisea. Sí, como la película. Pero darnos cuenta nos puede ayudar a apagar el "Piloto Automático” con el que pudiéramos estar en este momento.

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