Me amo por lo que soy, no por lo que hago. Mario Montalvo

Me amo por lo que soy, no por lo que hago. Mario Montalvo

 
Desde pequeños aprendemos a hacer para merecer.

Si sacamos buenas notas, nos felicitan. Si ganamos, nos reconocen. Si trabajamos mucho, prosperamos. Y poco a poco podemos terminar creyendo que nuestro valor depende de nuestros resultados.

Entonces llega un día en que hacemos menos. Porque envejecemos, enfermamos, fracasamos o, sencillamente, porque la vida cambia.

Y aparece una pregunta incómoda:

Si ya no puedo hacer lo que hacía, ¿sigo valiendo lo mismo?

Tal vez hemos confundido durante demasiado tiempo el hacer con el ser.

Lo que hacemos puede cambiar. Podemos perder una posición, una fortuna, una capacidad, incluso aquello por lo que alguna vez fuimos admirados.

Pero debajo de todos esos nombres permanece alguien.

Amarse por lo que uno hace es un amor condicionado: me quiero mientras cumpla, mientras pueda, mientras triunfe.

Amarse por lo que uno es significa algo mucho más profundo: no necesito demostrar mi valor para tenerlo.

Quizá una de las libertades más hermosas de la madurez sea descubrir que ya no tenemos que ganarnos nuestro propio amor.

Me amo por lo que soy, no por lo que hago. Y eso basta

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