La Libertad de ser Distinto. Mario Montalvo Ortega

La Libertad de ser Distinto. Mario Montalvo Ortega

 
No quiero parecerme
al árbol de junto
si mis ramas aprendieron
otra manera de buscar el cielo.

No quiero torcer mi voz
para caber en el coro,
ni esconder mis silencios
porque otros no sepan escucharlos.

Durante años nos enseñan
el difícil oficio de parecernos:
vestir los mismos sueños,
perseguir las mismas metas,
tener miedo de las mismas cosas.

Y un día,
quizá después de muchas renuncias,
uno se mira al espejo
y descubre a un desconocido
perfectamente aceptado por todos.

Entonces comienza el regreso.

Quitarse las máscaras
sin arrancarse la piel.
Decir no
sin sentirse culpable.
Decir sí
cuando el corazón lo sabe.
Caminar por una vereda
aunque nadie haya dejado huellas.

Porque ser distinto
no es levantar una muralla.

Es abrir una ventana.

Es permitir que el mundo
tenga un color más,
una voz más,
otra manera de mirar la lluvia.

No necesito que pienses como yo
para caminar contigo.

Ni necesito caminar contigo
para respetar tu camino.

Tal vez la libertad
no consista en poder hacer
todo lo que queremos.

Tal vez sea algo más sencillo
y mucho más difícil:

llegar al final del día,
quedarnos a solas,
mirarnos sin vergüenza
y reconocer, todavía,
a quien habita nuestros ojos.

Porque hay muchas formas de prisión.

Y una de las más silenciosas
es pasar la vida entera
intentando ser
quien los demás esperaban.

Yo prefiero el riesgo
de ser distinto.

Al menos así,
cuando llegue la última noche,
podré decir:

esta vida,
con todos sus errores,
se parece a mí.

Mario Montalvo Ortega

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